Sexualidad y espiritualidad

San Carlos, Brasil, 9 de agosto, 2018.
Maestro: Proloteo.
Tema: “Sexualidad y espiritualidad.”

Mensaje recibido por Valdir Soares.

Proloteo: “La sexualidad y la espiritualidad son para algunas religiones y para individuos religiosos cosas que deben mantenerse separadas, la primera por ser impura y la segunda por ser eminentemente pura. Sin embargo, nada ni nadie es impuro por sí mismo. El género y la sexualidad no son calificadores de la espiritualidad. Dios no hace acepción de personas. El mal y el pecado aparecen cuando un actitud maliciosa, perjudicial o irreverente es proyectada en contra de Dio, sus Asociados Divinos, o la creación. El mal es una distorsión, perversión o corrupción de algo o alguien que refleja o persigue los valores de la bondad, la verdad y la belleza. El pecado es una ‘mala adaptación’ de la voluntad de dios. ¿Cómo se relaciona la sexualidad con la espiritualidad?

1. La sexualidad manifiesta la espiritualidad cuando expresa el amor.

“La sexualidad en los animales es solamente instinto, pero en los seres humanos, es una habilidad para coordinar por voluntad libre o elección. El instinto está presente en los seres humanos, un legado de su anterior estado animal, antes de recibir la personalidad. Sin embargo, después de recibir el don de la personalidad, los seres humanos son también racionales, morales y espirituales. La sexualidad, practicada solamente como respuesta al instinto puede calmar la necesidad física, pero no brinda una satisfacción duradera. La satisfacción moral y espiritual ocurren cuando la sexualidad es un otorgamiento del ser para servir como un instrumento de felicidad o satisfacción para la pareja, y necesita ser más que una simple necesidad de la libido, debe ser una manera de expresar un amor generoso.

2. La sexualidad impide la espiritualidad cuando se mezcla con la maldad.

“La espiritualidad puede llevar la experiencia sexual a través de los canales espirituales del universo si está ligada a un amor verdadero y a valores espirituales. Sin embargo, la sexualidad por si misma no es capaz de producir espiritualidad y cuando está divorciada de valores divinos es solamente una expresión carnal del ser y es mucho menos cuando está mezclada con acciones malvadas y actitudes de violencia, abuso, degradación de sí mismo o de otros, o corrupción de los valores morales, convirtiéndose en un medio de expresión para el mal y el pecado, lo que representa un obstáculo para la espiritualidad. La sexualidad (la actividad sexual) es un proceso reproductivo de gran importancia para la continuación de los seres humanos, que no es pecaminosa ni impura por sí misma, pero tampoco es una virtud espiritual – cuando está apartada de los valores espirituales.

3. La sexualidad exalta la espiritualidad cuando está dominada por el respeto.

“En la vida, la jerarquía de valores es: primero el espíritu, luego la mente y por último la materia (lo físico). Lo material está controlado por las influencias de la mente (el intelecto) y el espíritu (la divinidad). La sexualidad crea una necesidad que necesita ser satisfecha, que no conoce límites y que motiva el comportamiento. El libido es una fuerza realmente ponderosa. Sin embargo, cuando la sexualidad es controlada por la mente y/o el espíritu exalta al controlador. El respeto es un valor moral que se origina en la bondad lo que permite al individuo controlar la sexualidad (el auto-control). El auto-control es también un fruto de las influencias espirituales de la personalidad humana. Para dominar la sexualidad (y debe ser dominada) uno necesita dejar que el ser sea guiado por la razón (el intelecto) y por el espíritu, lo que para los Urantianos significa el control del Espíritu Interno, el Ajustador del Pensamiento, en cada individuo normal.

“Por lo tanto, mi estudiante, la sexualidad puede o no relacionarse con la espiritualidad, pero por sí misma, no es una ayuda o un obstáculo. No incita a la espiritualidad, pero la espiritualidad puede incluir la experiencia de la sexualidad cuando es una expresión del amor real y de los valores espirituales. En asociación con la maldad la sexualidad ciertamente inhibe e impide la espiritualidad. Sin embargo, puede exaltar la espiritualidad cuando el respeto, producto de la perspicacia espiritual, ejerce el control sobre la sexualidad trayendo el equilibrio, el balance y la moderación a toda la expresión de la personalidad. Soy Proloteo, tu maestro en las alturas. ¡Paz a todos!”

Traducido por Nelson Navas.

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