Meditación en Calma

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Meditación en Calma.
Desde el escritorio de George Barnard – 22 de Agosto 2003.

Grandes beneficios pueden ser obtenidos.

Es un aspecto de nuestra cultura que cuando uno habla de nuestro bienestar muchos piensan en sus ahorros, sus ganancias, o sus posesiones. Este escrito no es acerca de dólares y centavos, o lo que se puede comprar con ellos. Es acerca de nuestro bienestar físico, intelectual y emocional. Sobre todo, se trata de nuestra dicha espiritual.

Este escrito intenta responder dos preguntas: como calmar la mente y como atraer a un Maestro Celestial.

Las ganancias espirituales que puedan ser obtenidas de esta manera se reflejarán positivamente en nuestro bienestar físico y emocional.

Sus muchos ayudantes.

Dios es el mas grande de todos los Maestros y tiene muchos mensajeros trabajando para Él. Me gustaría hacer énfasis en que yo considero que nuestro propósito principal en la vida es intentar acercarnos mas a nuestro Creador. Si Dios desea que co-creemos con Él, tenemos que recibir lecciones acerca de como hacerlo. Él por lo tanto nos envía Sus Maestros en la forma de Seres Celestiales – guías, ángeles, espíritus guardianes y una hueste de espíritus que tal vez esté mas allá de nuestra imaginación mas fantástica.

Yo recuerdo que se me dijo que Dios nos envía muchos maestros, pero que nosotros los mortales pocas veces prestamos atención. Cada día, milagros ocurren a nuestro alrededor, pero los ignoramos pensando que son coincidencias, suerte, o intuición. Tal vez deberíamos estar mas despiertos y tener fe en que Dios está realmente trabajando en todas nuestras vidas.

Por mucho tiempo en mi vida yo oraba y me preguntaba si Dios escuchaba mis oraciones, o si acaso las respondía. Cuando escuché por primera vez acerca de personas que pedían (y recibían) maestros que les ayudaban a aprender a vivir sus vidas y a recibir respuestas al misterio de conocer la voluntad de Dios, yo pensé que ellos como mínimo habían perdido la razón.

Sin embargo, con un poco de fe podemos escuchar, ver y sentir a esos mensajeros que Dios envía, para ayudarnos a vivir al máximo nuestras vidas aquí en el planeta Tierra.

La práctica.

Es primordial encontrar un lugar tranquilo donde no vaya a haber interrupciones, lejos del teléfono, la puerta y otras distracciones. La mente no se queda tranquila al principio, y yo me concentro en mi respiración, pensando mientras respiro ‘adentro … afuera’, lo que por lo menos lleva a mi mente a una rutina algo disciplinada. Cuando otros pensamientos llegan a mi mente, no me resisto, solo los dejo pasar, luego vuelvo a mi rutina regular de respiración.

Incluso una sesión de quince minutos cada dia pronto se vuelve mas fácil de hacer y gradualmente se pueden agregar mas minutos. No medites por mas tiempo de lo que sea cómodo para ti. Después de una semana o un poco mas de práctica, comienza a escuchar otros pensamientos que parecen venir a tu mente, cuando no puedes reconocerlos como tus propios pensamientos. Una de las primeras cosas que noté era que las palabras que se utilizaban en estos pensamientos eran diferentes a las palabras que normalmente uso al conversar.

Mucha gente le llama a esto “la voz interior”. No escucharás un gran estruendo viniendo de la nada, mas bien la impresión de pensamientos que forman palabras.

Este es un nuevo ejercicio para la mente y naturalmente te preguntarás si no serán tus propias palabras, o tal vez tu imaginación.

Se recomienda en este momento que tengas una grabadora disponible para no tener que esforzarte luego en recordar lo que fue dicho durante tu estado de relajación.

Mientras hablas en voz alta, comienza a hacer preguntas como, “¿Hay alguien que desee hablarme?” o, “¿Eres tú mi Maestro?” Al principio las respuestas tal vez no tengan ningún sentido, pero la práctica es necesaria y te sorprenderás de lo rápido que mejorarás en esto. Pronto será tan sencillo como conversar con un amigo.

Bueno, casi.

Si tú recibes la impresión de “si, aquí estoy”, puedes preguntar su nombre, o preguntar si hay algo que quieran decirte. Repite sus respuestas en voz alta para que queden registradas en tu grabadora. En muchos casos, el primer contacto puede ser en el una entidad que quiere convertirse en tu maestro personal.

Si llegas a sentir alguna incomodidad, interrumpe la comunicación. Serás siempre tú quien estará en control. Se tú mismo, bromea y diviértete con esto. Luego de unas pocas sesiones de práctica verás que tus preguntas son respondidas y el proceso se hará mas claro. Yo acostumbro a escribir lo que se ha grabado para leer las palabras y comprender mejor los conceptos.

Yo creo que la mayoría de la gente puede establecer esta comunicación si se deshacen de la idea que algo terrible va a ocurrir.

En realidad, jamás ocurrirá.

Solo se trata de escuchar la pequeña voz interior.

(Por Sandy Montee del Grupo de Progreso 11:11)

Traducido por Nelson Navas.

© Grupo de Progreso 11:11.
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