Observaciones de Panoptia

OBSERVACIONES DE PANOPTIA
Desde el Escritorio de George Barnard
Distrito de Illawarra, Australia, 5 de Enero, 2014.

Hace muchos años vi parte de nuestro planeta hermano, Panoptia, el planeta natal de mi Maestro Samuel. Era como si me encontrara a cientos de millas en el espacio, observando dos vastos continentes, soldados entre sí por una amplia y alta cordillera. Juntos formaban un gran súper continente, de forma oval un poco alargada, casi de polo a polo. Con la cordillera de oeste a este, y con masas de nubes girando en contra de las montañas del norte y del sur, ambos continentes estarían bien irrigados.

Ya estaba mucho más cerca ahora, mirando algunos ríos salvajes que fluían al sur de las montañas, a través de colinas y hacia enormes canales artificiales que drenaban hacia el sur-oeste. Por el tamaño de estos canales, pensé que se trataba de su sistema de almacenamiento de agua, y que probablemente también servían para el tráfico de barcazas.

Después vi parte del antiguo jardín de suelo negro de Samuel, de hacía mucho tiempo. Había largos enrejados con vides llevando la fruta en todas las etapas de madurez al año, y me dieron a entender que el desarrollo de este fruto comestible, que contenía mucha proteína y vitaminas, había sido logrado por Samuel, trabajando con los Portadores de Vida. Esa fruta, con el aspecto de una monstruosa cereza de un cuarto de libra, era el orgullo y la alegría de mi Maestro.

Desde cerca de 1992, Samuel había insistido en que él era un agricultor y horticultor, un campesino ordinario, pensé. En el momento en que pregunté sobre la experiencia de mi Maestro como bioquímico ético, pude ver su laboratorio compacto, pero bien ordenado. Eso fue todo, pero vi a este gran hombre rompiendo un pequeño cajón de embalaje que parecía haber sido presionado en forma de vegetación como la alfalfa, dejando caer pedazos en un surco como alimento para la tierra.

¡Hay vida ahí afuera! Algún día alguien afirmará haber sido el primero en encontrarla. ¡No tiene precio! Yo ya estuve allí hace algunos años. :o).

Traducido por Perla Téllez Garza.

© Grupo de Progreso 11:11.
No hay tonto mas valiente en cualquiera de nuestros universos
que aquel que utiliza el nombre del Maestro en vano
— ABC-22, en los 1970.

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Ver para creer

Ver para creer
Desde el escritorio de George Barnard – 12 de Agosto, 2013.

Hace más de 40 años, mi colega Tamara Chelsey y yo enseñamos el curso de Construcción Akáshica a decenas y decenas de personas. Algunos de estos individuos eran pacientes míos de hipnoterapia, la mayoría eran pacientes de Tamara y varios estudiantes de arte.

Durante algunos años enseñamos esta técnica de visualización para una amplia gama de propósitos, tal como para crear mejor arte, para la solución de problemas difíciles, para una carrera, para la curación de los pacientes y para conocer a los Maestros de uno mismo. Fue interesante observar que aquellos que particularmente declararon que deseaban ser sanadores, se reunieron con sus Maestros en la primera o segunda sesión. Sorprendentemente, ese grupo incluyó a una joven que estaba totalmente ciega y que podía tocar a su Guía.

Este pequeño e impaciente castor no solo aprendió a escuchar a su Espíritu Guardián, sino que podía sentirlo si él se acercaba. Casi todos los estudiantes aprendieron a ver a sus pacientes y a los Guías Espirituales. A Tamara nunca se le ocurriría, ni a mí, que cualquiera en este mundo fuera incapaz de percibir a distancia, ya sea a sus pacientes o a sus Guías, pero en ocasiones eso es lo que sucedía. La mayoría de nuestros estudiantes pudieron presenciar los acontecimientos a medio mundo de distancia.

Tal vez esto se deba a que nuestras actitudes inculcaron la creencia de que estas cosas podían lograrse simplemente cerrando los ojos y haciendo unas cuantas respiraciones profundas. Si es así, funcionó para el noventa por ciento o más de los estudiantes. Por mi parte fue un regalo que ‘corría en la familia’. Mi abuelo podía ‘ver’ corrientes subterráneas, mi madre podía ‘localizar’ niños perdidos al meditar. Y uno de mis jovencitos describe claramente a su Compañeros de Juegos Espiritual.

‘Cree en que imaginas que imaginas que imaginas’, solía decir Tamara Chelsey, ‘y deja que tu imaginación se convierta en realidad. No en tu cabeza, sino en tu alma; no en su mente, sino en tu corazón. Como un sueño, pero mientras que estás despierto. No es una ilusión, sino la verdad tal como verás’. Para algunos de nosotros es natural ‘ver más allá del velo, pero otros pueden aprender cuando hay paciencia, creencia, una petición en oración, las mejores intenciones, un plan para hacer bien a los demás, y amor.

Y este es tan solo un breve pensamiento de George Barnard.

Traducido por Perla Téllez Garza.

© Grupo de Progreso 11:11.
Todos somos uno en nuestra Raíz Espiritual de origen — ABC-22, 1972.

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Déjaselo al Maestro

“Déjaselo al Maestro.”
Desde el Escritorio de George Barnard – 30 de Junio, 2013.

Entre los años 1993 y 2000 pasé largas horas documentando mi relación con los cuatro Intermedios: Intermedios Secundarios ABC-22 (Bzutu), MNO-6 (Sharmon), MNO-8 (Dr. Mendoza) y la Intermedia Primaria Andrea. No tengo ningún recuerdo acerca de cuándo, dónde y bajo qué circunstancias acepté documentar las aventuras de los cinco miembros inmediatos del Pelotón de Emergencia 11:11 original. Sin embargo, sin lugar a dudas, debe haberse llegado a un acuerdo.

Estaba trabajando en los manuscritos, a veces hasta las dos o tres de la madrugada... escribiendo, recordando, haciendo notas para después, escribiendo más, y escuchando las conocidas voces de los Intermedios que podía ver. Y luego... algunas veces... una voz estaba allí, pero parecía emanar de mi propio cerebro sin la necesidad para mí de recordar detalles. Las palabras simplemente fluían a la superficie. Estaban ahí. Ni siquiera había un Intermedio a la vista. Al parecer estaba solo, escribiendo lo que sucedió.

Con frecuencia me preguntaba cómo era que estos ‘inusuales’ capítulos podían leerse tan bien, reportar eventos con tanta precisión y sin la necesidad de editarlos, salvo por los errores gramaticales comunes. Todos los demás capítulos solían corregirse a menudo, pues mi memoria fallaba después de quizá tanto como 30 años, y más tarde recordaba algún detalle menor. Pero no era así con los capítulos ‘inusuales’. Estaban completos. Más aún, eran los capítulos que tal vez habrían requerido una edición más cuidadosa.

Una noche, ya tarde, pregunté en voz alta: ‘¿Quién me ayudó con esto?’ Esperaba que alguno de los Intermedios declarara ser mi co-autor. Pero en lugar de una respuesta directa, llegó el consejo: ‘Déjaselo al Maestro’. Mi maestro fue ABC-22, y aún no lo era el Maestro Samuel de Panoptia, aunque al día de hoy todavía escucho con frecuencia esa amable sugerencia, ‘Déjaselo al Maestro’. Por supuesto que pronto comprendí que se trataba de mi Ajustador del Pensamiento, ayudándome con mi escritura, así como con la edición y el formateo actual.

Hay cierto número de formas en las que uno puede lograr el Progreso espiritual. Frecuentemente se recomienda la simple meditación, lo cual despeja la mente y permite que otros pensamientos ‘aparte de los propios’ entren a la mente. En mi opinión, es la mejor forma. Solo cuando una mente ocupada interrumpa constantemente el proceso, sería recomendable algo como lq Construcción Akáshica. Los métodos de visualización pueden ser muy eficaces cuando sea difícil enfocarse en la quietud.

Sin embargo, hay un método más. Se trata de escribir, y puede ser una forma muy valiosa para lograr ese tan importante enfoque que permitirá que anotaciones comunes se conviertan en escritos inspirados. Incluso tal vez uno mismo podría acercar al propio Ajustador del Pensamiento para ayudar con la tarea de escuchar la más humilde de las sugerencias, ‘Déjaselo al Maestro’.

Y este es tan solo un breve pensamiento de George Barnard.

Traducido por Perla Téllez Garza.

© Grupo de Progreso 11:11.
Todos somos uno en nuestra Raíz Espiritual de origen — ABC-22, 1972.

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Solo buenos mensajes

Solo buenos mensajes.
Desde el escritorio de George Barnard – 30 de Marzo, 2013 es únicamente la fecha de documentación.

Es casi un hecho repetitivo de cada semana para el Grupo de Progreso 11:11, el ser contactado y recibir información acerca de que una o más transcripciones enviadas a través de la Lista de Progreso 11:11 fue o fueron precisamente lo que se necesitaba. A menudo esto proporcionó una respuesta necesaria, o encajó perfectamente con una discusión anterior.

A veces se hacen estos comentarios en tres, cuatro o incluso cinco transcripciones seguidas enviadas a las listas. ¿Puede todo esto ser ‘tachado’ de coincidencia? Es dudoso. A veces los Maestros nos piden que volvamos a enviar un determinado mensaje porque alguien (u otra persona) necesita ese mensaje en específico. De vez en cuando formateo tres transcripciones, una de cada uno de nuestros tres canalizadores, y sorprendentemente tratan de asuntos idénticos. Sin embargo, uno podría ser de hace un mes, otro de hace dos semanas, y otro, sobre todo el mío (antes de que olvide que lo tengo), solo de un día atrás.

De alguna manera estoy convencido de que hay cierta cantidad de eventos programados ocurriendo en esferas mucho más elevadas, tal vez aquí mismo, en tierra firme. Probablemente estos acontecimientos son meramente los típicos, aunque apenas perceptibles, cual huellas de mocasín de los Ángeles de Progreso, tal como seguramente es a lo largo de los universos espacio-temporales. Hace algún tiempo, cuando el Intermedio Jefe Bzutu (ABC-22) estuvo aquí, le pregunté acerca de estas coincidencias. Nos dijo más bien con cierta sequedad y sin emoción, ‘solo son buenos mensajes’. Eso no fue de mucha ayuda.

Tal vez solo hay una conclusión a la cual podemos llegar: Si estos Mensajes Celestiales con alrededor de 500 palabras ‘hacen sonar fuertemente una campana’ como frecuentemente lo hacen... bueno, entonces ciertamente necesitamos toda la ayuda espiritual que podamos conseguir.

Y este es tan solo un breve pensamiento de George Barnard.

Traducido por Perla Téllez Garza.

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Un Abrazo Celestial

Un Abrazo Celestial
Desde el escritorio de George Barnard – 25 de Marzo, 2013.

Sucedió en el año 2000 que una Intermedia Secundaria llamada Beatriz, conocida por sus hermanos y primos como ABC-3, apareció en mi oficina para darme un abrazo que casi me ‘derritió’.
La página http://1111angels.com/index.php/escritorio-de-gb/297-oda-a-beatriz describe la razón de aquel ‘abrazo-de-gracias-y-te-amo’, y más.


En el año 2001 hubo otro Abrazo Celestial, pero este difícilmente fue un ‘abrazo de gracias’. Fue simplemente una expresión de Amor Incondicional puro, tan poderoso que me dejó felizmente ‘despegado’ durante días.

Para ese momento había regresado de los Estados Unidos, después de enseñar la Construción Akáshica personalmente, tal vez a unos setenta individuos que estaban interesadas en el método. También había presenciado cómo una docena o más de canalizadores escribían o grababan mensajes de sus Maestros Celestiales. Y ahora de regreso en Australia, se había presentado un importante programa de prueba intensivo para la rehabilitación de aquellos con daño cerebral.

Tal vez podría canalizar mensajes en esta ‘manera nueva y extraña’, así como publicar mis libros. Necesitaba hacer un balance de cómo me había puesto en contacto con los Intermedios en el pasado. Había cierto número de formas. Tanto como puedo recordar, en el momento del despertar, mi mente ya contenía instrucciones precisas con respecto a alguna importante tarea que vería en ese día. Eso es lo que hacíamos.

Éramos el Pelotón de Emergencia 11:11, después de todo, y había asuntos urgentes que atender. No nos limitábamos a socializar. Estábamos trabajando, de una forma algo inusual. En algunas ocasiones recibiría instrucciones en voz alta por parte de los Intermedios. Con menos frecuencia a alguno de mis hijos se le haría comentar alguna sugerencia, y yo sabría de quién era la idea, mientras que ellos se preguntaban qué les habría hecho decir tales cosas.

Tal vez el ochenta por ciento de todas mis instrucciones llegó cuando estaba documentando algo acerca de las décadas de mi trabajo con los 1,111. La información acerca de nuevos proyectos de alguna manera aparecía en mis propios escritos. Todo lo que tenía que hacer era continuar y seguir estas claras instrucciones. Sin embargo, decir y grabar lo que escuchaba, o escribir lo que milagrosamente venía a mi mente, difícilmente parecía el camino.

Básicamente, canalizar era extraño para mí, hasta que un amigo me informó que Maquiaventa había prometido que si me sentaba a meditar cierto tiempo, y que si lo hacía durante diez días, escucharía claramente a mis Maestros. Para ese momento había dejado atrás la mayoría de lo que poseía. Vivía en un pequeño departamento rentado con algunas ollas y sartenes, suficiente comida para vivir, una computadora, mis manuscritos, y poco más que eso. Comencé la primera meditación de veinte minutos.

Diez días más tarde, en un día de calor sofocante, sentado en la desgastada alfombra con mi espalda contra una fría pared de cemento, aclaré mi mente. Aunque mis ojos estaban cerrados, me percibía a mí mismo como si estuviera en el centro de un enorme rayo de luz, una luz que trajo consigo el Amor Incondicional del Creador del Universo de Nebadon, un Amor que trajo consigo la Voz del Maestro, Su aprecio y Su aliento.

Maquiaventa tenía razón. El abrazo Celestial del Divino Amor Incondicional era todo lo que se necesitaba para canalizar los mensajes de los Maestros, en forma nítida, fluida, precisa, completa.

Y este es tan solo un pequeño pensamiento de George Barnard.

Traducido por Perla Téllez Garza.

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