Alabama, EU de A, 6 de octubre, 2014.
Maestro: Ajustador del Pensamiento.
Tema: “La Rectitud.”
Mensaje recibido por Oscar.
Ajustador del Pensamiento: “La sensación de vivir una vida espiritualmente rica siempre ha estado disponible para la conciencia humana. Los frutos del espíritu son siempre perceptibles por aquellos que viven vidas así. La paz que sobrepasa todo entendimiento es una recompensa que ha sido disfrutada por muchos en la historia de este mundo, independientemente del lugar o el momento histórico en que vivieron sus vidas.
Cuando un ser humano logra superar las limitaciones de su propio temor y comienza a experimentar la libertad suprema de conocer por la fe que cada persona es dueña de su propio destino y que con la ayuda del Padre puede elevarse por encima de su origen mortal limitado, comienza a experimentar la satisfacción que la rectitud y el deseo de ser mejor le proporcionan a su vida.
Conviene aclarar entonces, ¿qué es la rectitud? Rectitud no es seguir las reglas de la sociedad, la tradición, o la religión. No es mostrarle a todos lo piadosos, justos y sabios que somos. La rectitud no es ostentación orgullosa ni tiene nada que ver con lo que le mostramos al mundo. La verdadera rectitud es la manera como tomamos nuestras decisiones y las acciones que estas originan. En el campo de nuestras decisiones siempre estamos solos, contando solamente con la ayuda de la presencia de Dios en nosotros. Es allí, donde nadie sino el Padre puede vernos, y donde demostramos realmente la magnitud de nuestro deseo de crecer espiritualmente.
Cuando buscamos la rectitud en todas las cosas estamos expresando nuestro deseo de hacer la voluntad del Padre. No importa entonces lo que los demás puedan pensar acerca de nuestros esfuerzos o del misterio detrás de nuestras decisiones. Somos rectos cuando intentamos descubrir la voluntad del Padre y expresarla a través de nuestra vida. Por lo tanto, la rectitud no es más que buscar descubrir nuestro propósito – la meta a lograr durante nuestra vida – y tener el valor de hacer lo necesario para cumplirlo.
La rectitud es el cumplimiento de nuestro deber espiritual, y nuestro deber es buscar la perfección en todas las áreas de nuestra vida superando nuestras limitaciones animales – la auto maestría. Entonces, cuando vivimos de tal manera que sabemos que estamos cumpliendo con nuestro deber y observamos en nosotros mismos como nuestros esfuerzos por ser mejores está produciendo resultados – como nos parecemos cada vez más a Dios – nuestra vida se llena con la alegría y la satisfacción que solo puede sentir aquél que está cumpliendo su propósito y logrando lo que el Padre espera de él. Es aquí donde se encuentran las verdaderas recompensas de la vida y donde la verdadera felicidad – aquella que no depende de nada externo – puede ser hallada y cultivada.
Este es el gran regalo del Padre para sus hijos, la vida, pues cada quien puede elegir vivirla de tal manera que sea una fuente de satisfacción, alegría y también sabiduría, un viaje donde se aprende mientras se disfrutan las bellezas del paisaje, desarrollando una visión de la realidad cada vez más completa que nos hace ver incluso aquellas cosas que otros consideran desagradables e inoportunas como regalos y oportunidades para lograr cosas más elevadas y mejores.”
© Grupo de Progreso 11:11.
La fe es solamente curiosidad teñida de esperanza — Ajustador del Pensamiento.